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Hipotecas

Aval Hipotecario: ¿Qué es, Cuándo es necesario y Cómo funciona?

Jordi Sánchez
2 de diciembre de 2025
10 min de lectura
187 visualizaciones

Resumen del artículo

Un aval hipotecario aparece cuando el banco necesita una garantía extra para conceder una hipoteca. El avalista se compromete a pagar la deuda si el titular no puede, y responde con su propio patrimonio, por lo que el riesgo es alto. Suele pedirse cuando no se llega a los ingresos mínimos, hay inestabilidad laboral, se busca una hipoteca al 100% o el historial crediticio no es sólido.

El avalista asume responsabilidades importantes: podría tener que cubrir la deuda completa, ver limitada su capacidad para pedir otros préstamos y, en caso de impago, incluso enfrentarse a embargos o figurar en listas de morosidad. Por eso es clave entender si realmente hace falta un aval o si existen alternativas. En GoHipoteca te ayudamos a valorar tu perfil, acceder a hipotecas sin aval y encontrar la opción más segura y viable para ti.

Índice del artículo

    Un aval hipotecario puede ser clave para aquellos que no cumplen con todos los requisitos financieros que piden los bancos, pero ¿es realmente necesario en todos los casos? Te contamos cuándo se requiere y cuáles son sus responsabilidades ¡Sigue leyendo!

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    ¿Qué es un aval hipotecario?

    Un aval hipotecario es una garantía adicional que se solicita al pedir una hipoteca. Un avalista es una persona que se compromete a pagar la deuda en caso de que el titular de la hipoteca no pueda cumplir con los pagos. El avalista debe tener solvencia económica y, en muchos casos, ofrecer su propio patrimonio personal como garantía. Esto significa que el avalista asume un riesgo importante, ya que responde con todos sus bienes si se produce un impago por parte del titular de la hipoteca.

    El aval hipotecario es común cuando el solicitante no cumple con ciertos requisitos financieros, como una estabilidad económica insuficiente o una relación de ingresos y deuda que no satisface al banco. En estos casos, el banco recurre al avalista como una forma de garantizar que el préstamo hipotecario será devuelto en su totalidad.

    ¿Cuándo es necesario un aval para una hipoteca?

    Un aval hipotecario se solicita cuando el banco considera que el solicitante no cumple con los requisitos financieros para garantizar la devolución del préstamo. Estas son las principales situaciones en las que un aval es necesario:

    Falta de solvencia económica

    Si los ingresos del solicitante son insuficientes para cubrir la cuota mensual de la hipoteca y no cuenta con ahorros suficientes. Esto es habitual en solicitantes jóvenes, con empleos inestables o autónomos que no tienen ingresos regulares. En estos casos, el banco puede pedir un avalista que aporte una garantía adicional.

    Hipoteca 100% financiación

    En algunos casos, como cuando se solicita una hipoteca al 100%, es decir, sin aportar el 20% de entrada habitual, el banco pide un aval para reducir el riesgo. Estas hipotecas, aunque más difíciles de obtener, suelen requerir un avalista que tenga una buena situación financiera y propiedades.

    Historial crediticio desfavorable

    Si el solicitante ha tenido problemas en el pasado con deudasimpagos o aparece en listas de morosidad como ASNEF, es probable que el banco exija un avalista que respalde la operación, para reducir el riesgo de un nuevo impago.

    Trabajo temporal o autónomos con ingresos variables

    Las personas que tienen contratos temporales o son autónomos con ingresos variables e inestables también pueden necesitar un aval. Aunque tengan ingresos, si el banco percibe que no hay una estabilidad laboral o financiera, pedirá un avalista que garantice los pagos en caso de que la situación del solicitante cambie.

    En definitiva, el avalista se convierte en una especie de seguro financiero para el banco, ofreciendo su propio patrimonio personal como garantía en caso de impago. Esto reduce el riesgo para el banco y facilita que el solicitante pueda obtener la hipoteca en condiciones más favorables.

    En GoHipoteca, te aconsejamos sobre si necesitas un avalista y te ayudamos a encontrar las mejores opciones, incluso sin aval, como en las hipotecas 100%hipotecas jóvenes, ajustando las condiciones a tu perfil financiero.

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    Riesgos y responsabilidades del avalista en una hipoteca

    Convertirse en avalista de una hipoteca implica asumir grandes responsabilidades. El avalista es responsable de garantizar que el titular del préstamo cumpla con los pagos. En caso de impago, el avalista deberá cubrir las cuotas pendientes, incluso con su propio patrimonio personal.

    Principales riesgos y responsabilidades:

    1. Responsabilidad total: El avalista debe cubrir la deuda completa si el titular no paga, incluyendo intereses y posibles comisiones por demora.

    2. Riesgo de perder bienes: En casos extremos, si el avalista no puede asumir la deuda, podría perder su propiedad personal, como su casa o cualquier bien que tenga.

    3. Duración del compromiso: El avalista queda ligado a la hipoteca durante toda la vida del préstamo, hasta que se pague por completo.

    4. Afectación del perfil financiero: Avalar una hipoteca puede afectar la solvencia económica del avalista, limitando su capacidad para pedir otros préstamos o hipotecas, ya que el banco considerará su compromiso financiero como parte de su nivel de endeudamiento.

    5. Morosidad y listas negras: Si el titular no paga y el avalista tampoco puede hacerse cargo, ambos pueden terminar en listas de morosidad como ASNEF, lo que afectará su historial crediticio.

    Es importante que el avalista conozca los riesgos y tenga un sólido respaldo financiero antes de aceptar este compromiso. En GoHipoteca, te guiamos sobre las implicaciones de ser avalista y te ayudamos a explorar alternativas que minimicen riesgos, como hipotecas sin avalhipotecas 100%.

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    Tipos de aval para una hipoteca

    Existen varios tipos de avales que pueden ser utilizados para una hipoteca, dependiendo de las necesidades del solicitante y los requisitos del banco. Aquí te explicamos los más comunes:

    1. Aval personal: Es el tipo más común, donde una persona (generalmente un familiar) se compromete a responder con su patrimonio personal en caso de impago. Esta persona asume la totalidad de la deuda si el titular de la hipoteca no puede pagar.

    2. Aval bancario: En este caso, es una entidad financiera la que garantiza el pago del préstamo. El banco se compromete a cubrir las cuotas en caso de impago, pero normalmente este tipo de aval requiere que el solicitante o el avalista deposite una cantidad considerable como garantía en el propio banco.

    3. Aval con patrimonio inmobiliario: En algunos casos, el avalista pone como garantía un inmueble de su propiedad, lo que otorga al banco una seguridad extra. Si el titular de la hipoteca no paga, el banco puede reclamar la propiedad del inmueble del avalista para saldar la deuda.

    4. Aval parcial: El avalista no cubre el 100% de la hipoteca, sino una parte específica del préstamo. Esto puede reducir el riesgo para el avalista, pero sigue siendo un compromiso serio.

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    ¿Puedo ser avalista teniendo hipoteca?

    Sí, puedes ser avalista aunque ya tengas una hipoteca, pero hay varios factores a considerar. El banco evaluará tu solvencia económica y analizará tu nivel de endeudamiento actual. Si ya tienes un préstamo hipotecario, el banco revisará si tu capacidad de pago es suficiente para cubrir tanto tu hipoteca como la deuda de la que serías avalista en caso de impago.

    Además, al ser avalista, tu situación financiera podría verse afectada a la hora de solicitar otros créditos o hipotecas en el futuro, ya que el banco contabiliza tu responsabilidad como avalista en tu nivel de endeudamiento. Avalar un préstamo hipotecario puede ser un compromiso financiero a largo plazo, por lo que es esencial evaluar si puedes asumir este riesgo.

    En GoHipoteca, te ayudamos a evaluar tu situación financiera y te informamos si decides actuar como avalista o si necesitas una hipoteca en la que no se requiera un aval.

    ¿Cuál es la edad máxima para ser avalista?

    No existe una edad máxima oficial para ser avalista, pero los bancos suelen establecer límites en función de la edad del avalista y el plazo de amortización de la hipoteca. Generalmente, los bancos prefieren que el avalista no tenga más de 65 o 70 años al finalizar el préstamo, ya que buscan garantizar que el avalista tenga la capacidad de cumplir con los pagos en caso de impago.

    En muchos casos, si el avalista es mayor, el banco puede limitar el plazo del préstamo o solicitar garantías adicionales.

    ¿Me pueden dar un préstamo hipotecario sin aval?

    Sí, es posible obtener una hipoteca sin aval si cumples con los requisitos financieros adecuados. Los bancos suelen aprobar préstamos sin aval para solicitantes con ingresos estables, un buen historial crediticio, y la capacidad de aportar el 20% del valor de la vivienda como entrada. Sin embargo, si no puedes cumplir con estos requisitos, algunos bancos podrían solicitar un aval.

    En GoHipoteca, nos especializamos en ayudarte a encontrar las mejores condiciones para tu hipoteca sin necesidad de un aval, comparando ofertas de más de 20 entidades bancarias. Nuestro equipo de expertos trabaja para asegurarte la mejor opción posible según tu perfil financiero. ¡Déjanos ayudarte a conseguir la hipoteca perfecta!

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