Resumen del artículo
¿Hasta qué edad se puede pedir una hipoteca en 2026? La mayoría de los bancos establecen que la última cuota debe pagarse antes de los 75 años, aunque algunas entidades amplían el límite hasta los 80 según su política de riesgo y la regla edad + plazo. Esto significa que, cuanto mayor seas al solicitarla, menos años de amortización podrás contratar y, por tanto, mayor será la cuota mensual.
En esta guía verás cómo influye la edad en el plazo y el coste total del préstamo, qué requisitos de solvencia piden los bancos a partir de los 45 años, y qué alternativas existen si superas el límite: avalistas más jóvenes, hipoteca inversa o alquiler con opción a compra.
Y si quieres saber cuál es tu mejor opción según tu edad y perfil financiero, en GoHipoteca te ayudamos a analizar tus posibilidades, optimizar tu solicitud y conseguir la financiación más ventajosa sin letra pequeña.
Índice del artículo
Si estás valorando pedir una hipoteca, uno de los factores clave es la edad máxima que aceptan los bancos para devolver el préstamo. Conocer hasta qué límite de edad puedes amortizar tu hipoteca te ayuda a planificar el plazo de amortización y ajustar tu presupuesto sin sorpresas.
En la práctica los bancos suelen fijar que la última cuota se pague antes de los 75 años, y algunas entidades permiten llegar a los 80 según sus políticas de riesgo y la regla de edad + plazo. Además, el Banco de España recomienda plazos de hasta 30 años y tasa de esfuerzo del 30–35%
En GoHipoteca, como bróker hipotecario, te ayudamos a entender esos límites, optimizar tu perfil y encontrar la financiación que mejor encaje con tu proyecto. ¡Empecemos!
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¿Cuál es la edad máxima para pedir una hipoteca?
¿Hasta qué edad conceden hipotecas los bancos? Cuando hablamos de edad máxima hipoteca, no nos referimos a la edad al firmar, sino al momento en que vencería el préstamo. En la práctica, la mayoría de las entidades imponen un límite de edad que suele oscilar entre los 75 y 80 años al final del plazo de amortización.
Por ejemplo, si tienes 40 años y el banco fija su tope en 80, el plazo máximo que te ofrecerán será de 40 años (aunque, en la práctica, rara vez superan los 30–35). Este criterio busca minimizar el riesgo asociando la duración del préstamo a la expectativa de vida estadística.
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Cómo afecta la edad al plazo y a la cuota de la hipoteca
A la hora de solicitar una hipoteca, no solo importa hasta qué edad te dan una hipoteca, sino también hasta qué punto esa edad marca tu plazo de amortización. Esto significa que, cuanta más edad tengas al inicio, menos años de plazo podrás pactar y por eso es importante a la hora de calcular a cuántos años se puede poner una hipoteca.
Imagina que tienes 50 años y el banco fija su tope en 80 años: aunque te anuncien hipotecas de 40 años, en tu caso solo podrías solicitar un plazo máximo de amortización de 30 años (80 – 50 = 30).
Esta regla impacta directamente en tu cuota mensual y en los intereses totales que pagues:
Un plazo más corto encarece la cuota, pero reduce el coste total en intereses.
Un plazo más largo abarata la cuota, pero incrementa el importe que terminarás devolviendo.
Si firmáis dos titulares y uno es más joven, la edad que cuenta para la regla edad + plazo suele ser la del titular de mayor edad; algunas entidades aplican suma respecto al más joven como condición específica.
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¿Qué influye en tu capacidad de endeudamiento si tienes más de 45 años?
A partir de esta edad, las entidades analizan con lupa tu capacidad de endeudamiento, teniendo en cuenta varios factores:
1. Ingresos netos y estabilidad laboral
Asegúrate de que tu nómina o pensión dé margen suficiente. Como norma, los bancos no quieren que tu cuota suponga más del 35 % de tus ingresos mensuales. Si cobras 1 500 € netos, tu hipoteca ideal no debería superar los 525 € al mes.
2. Historial financiero y riesgo
Scoring crediticio: un buen “score” demuestra que eres un perfil solvente.
Deudas actuales: incluye préstamos personales, tarjetas y otras hipotecas. Menos cargas, más margen.
Gastos fijos: comunidad, seguros o préstamos de coche, que restan capacidad.
3. Ahorros y colchón de liquidez
Tener un colchón (3–6 meses de gastos) no solo te da paz mental, sino que el banco lo valora como garantía extra. Aunque no afecta al cálculo directo, refuerza tu imagen de cliente con salud financiera.
4. Edad y plazo de amortización
Con más de 45 años, tu plazo máximo tiende a acortarse (recuerda el límite de edad para terminar de pagar una hipoteca). Un plazo más corto hace cuotas más altas, así que:
Compensa con un enganche del 5–10 % si puedes.
Negocia la vinculación de productos (nomina domiciliada, seguro de amortización) para estirar un par de años.
5. Productos vinculados y bonificaciones
Las hipotecas con cuenta nómina domiciliada o seguros vinculados suelen ofrecer diferenciales más bajos. Calcula siempre si la rebaja del interés compensa el coste de esos productos al contratar una hipoteca.
Con estos ajustes, tu capacidad de endeudamiento mejora significativamente, incluso superados los 45 años. Por eso a veces no todo es saber hasta qué edad se puede pedir una hipoteca sino que condiciones hay.
Y si necesitas un análisis a medida para firmar una hipoteca, en GoHipoteca te ayudamos a revisar cada uno de estos puntos para que puedas acceder a la mejor financiación posible.
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Requisitos clave para pedir una hipoteca a cualquier edad
No importa si tienes 25 o 65 años: para que una entidad financiera estudie tu solicitud y te ofrezca las mejores condiciones para comprar tu vivienda habitual, debes cumplir una serie de requisitos que demuestran tu solvencia y reducen el riesgo para el banco.
1. Historial crediticio limpio
Un score crediticio sin impagos ni morosidades es tu mejor carta de presentación. Antes de solicitar tu hipoteca, revisa tu informe y salda cualquier deuda pendiente (tarjetas, préstamos personales, etc.) para garantizar que tu perfil luzca impecable ante los bancos que ofrecen financiación.
2. Ahorros o “enganche” inicial
Si deseas solicitar el 100 % de financiación, dispón aún así de al menos un 5–10 % de ahorros sobre el precio de la vivienda:
Reduce tu ratio de endeudamiento.
Permite al banco estirar un poco más el plazo de amortización.
Te da margen para afrontar los gastos adicionales (notaría, registro, impuestos).
3. Ingresos estables y demostrables
Tanto si eres asalariado como autónomo, las entidades quieren ver que tus ingresos son recurrentes ante la posibilidad de contratar la hipoteca:
Asalariados: nómina domiciliada y contrato indefinido (al menos 6–12 meses).
Autónomos: 2–3 años de actividad y declaraciones de IVA o IRPF al día.
4. Capacidad de endeudamiento adecuada
Como regla general, tu cuota mensual no debe superar el 35 % de tus ingresos netos. Para calcularlo:
Suma todas tus deudas (hipotecas, préstamos, tarjetas).
Divide ese total entre tu salario o pensión.
Asegúrate de que el resultado esté por debajo del 0,35.
5. Garantías y productos vinculados
Para mejorar tu perfil, el banco valorará:
Garantías adicionales (avales o segundo inmueble).
Productos vinculados como seguros de hogar, de vida o cuenta nómina domiciliada, que suelen rebajar el diferencial.
Cumpliendo estos puntos, tendrás un dossier sólido que convenza a las entidades financieras de conceder tu hipoteca, sea cual sea tu edad. Y si quieres gestión personalizada para optimizar cada requisito, en GoHipoteca como bróker hipotecario te ayudamos a preparar toda la documentación necesaria y a negociar las mejores condiciones.
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Alternativas si superas la edad límite de las entidades bancarias
Si tu edad actual más el plazo máximo supera lo que el banco permite, no te quedes fuera de juego. Existen varias opciones para seguir avanzando en la adquisición de tu vivienda a la hora de pedir una hipoteca:
Aunque los bancos suelen poner la edad máxima para solicitar una hipoteca en 75–80 años al vencimiento de la hipoteca, estas soluciones pueden abrirte puertas:
Avalistas o co‐firmantes más jóvenes
Si das entrada a un avalista (familiar con edad inferior) o solicitas la hipoteca junto a tu pareja más joven, la entidad bancaria ve reducido el riesgo y es más probable que conceda el préstamo.Hipoteca inversa
Destinada a mayores de 65 años, la hipoteca inversa te da liquidez sin cuotas mensuales: el banco te paga un capital o una renta y recupera el dinero cuando vendas la vivienda o fallezcas. Es una opción cuando no puedes acceder a las condiciones generales de una hipoteca tradicional.Préstamo puente o crédito con garantía hipotecaria
Algunos bancos ofrecen préstamos a corto plazo con la vivienda como garantía, pensados para cubrir el período entre la compra y la venta de tu inmueble actual. Ten en cuenta que suelen tener tipos de interés más altos y plazos reducidos sobre el precio de compra.Alquiler con opción a compra
Si prefieres no endeudarte a largo plazo, el alquiler con opción a compra te permite destinar parte de la renta al pago futuro de la vivienda. Ganas tiempo para mejorar tus ahorros o buscar una financiación que se ajuste a tu edad límite.Productos vinculados y seguros de amortización
Contratar un seguro de amortización o domiciliar tus ingresos (nómina o pensión) puede convencer al banco de flexibilizar su política de plazo de amortización y edad máxima. Revisa siempre si la rebaja del diferencial compensa el coste adicional.
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Consejos para optimizar tu perfil y lograr mejores condiciones
Cuando preparas tu solicitud hipotecaria, cada detalle cuenta. Empezar por depurar tus deudas te da un empujón: liquidar esos pequeños créditos o tarjetas con saldo libera tu capacidad de endeudamiento y mejora tu perfil ante el banco.
Además, aunque busques la financiación al 100 %, disponer de un “enganche” del 5–10 % demuestra compromiso y suele traducirse en mejores diferenciales y en plazos de amortización más largos (hasta 35 o incluso 40 años). Ese pequeño ahorro inicial te permite, además, negociar menos productos vinculados y reducir comisiones.
Revisar tu informe crediticio es otro gran paso: corrige cualquier error, desde direcciones antiguas hasta pagos mal asignados. Un historial limpio es tu mejor carta de presentación y facilita acuerdos más ventajosos.
Cuando tengas varias ofertas sobre la mesa, no temas comparar con datos: comprueba el TAE, las comisiones y los seguros que te proponen.
Por último, contar con un bróker hipotecario marca la diferencia. Un experto no solo identifica las mejores condiciones que encajan con tu perfil, sino que también negocia en tu nombre y te orienta sobre qué productos vinculados realmente compensan. En GoHipoteca revisamos tu dossier, optimizamos tu posición y te acompañamos en cada paso para que consigas la hipoteca que mejor se adapte a tu proyecto de vida.

