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Hipotecas

¿Qué es una hipoteca con carencia y cuándo te conviene optar por ella?

Jordi Sánchez
2 de diciembre de 2025
10 min de lectura
248 visualizaciones

Resumen del artículo

Si estás pasando por un mal momento económico y te cuesta mantener el pago de tu hipoteca, el periodo de carencia puede darte un respiro. Durante este tiempo puedes reducir o incluso suspender tus cuotas, ya sea dejando de amortizar capital o, en casos extremos, pausando capital e intereses. Es una solución temporal útil para evitar impagos, pero tiene un coste: la deuda no se reduce, los intereses se acumulan y el coste total de la hipoteca aumenta. Por eso es clave entender bien cómo funciona y en qué casos compensa.

Antes de pedir una carencia conviene valorar alternativas que pueden ser más eficientes a medio plazo, como renegociar las condiciones mediante una novación, cambiar la hipoteca a otro banco a través de una subrogación o ampliar el plazo para ajustar la cuota. En GoHipoteca te ayudamos a estudiar tu caso, calcular el impacto real de cada opción y negociar con los bancos para que encuentres la solución que te permita respirar sin encarecer tu hipoteca más de lo necesario.

Índice del artículo

    Si te encuentras en una situación financiera complicada y te preocupa cómo seguir pagando tu hipoteca, probablemente estés considerando un periodo de carencia. Te explicamos qué es una carencia hipotecaria y te presentamos alternativas que podrían ser más adecuadas para tu situación, como la novación, subrogación o incluso la ampliación del plazo de amortización. ¡Sigue leyendo!

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    ¿Qué es el periodo de carencia en la hipoteca?

    El periodo de carencia en una hipoteca es un plazo durante el cual el titular del préstamo puede dejar de pagar temporalmente el capital o incluso, en algunos casos, tanto el capital como los intereses de la cuota mensual. Esto significa que, durante este periodo, la persona que tiene la hipoteca puede reducir sus pagos o incluso suspenderlos, dependiendo del tipo de carencia.

    Existen dos tipos principales de carencia hipotecaria:

    • Carencia total: Durante este periodo, no se paga ni capital ni intereses. Aunque parece atractivo, al final se suelen pagar más intereses, ya que el capital pendiente no disminuye.

    • Carencia parcial: En este caso, solo se pagan los intereses, pero no se amortiza capital. Esto reduce temporalmente las cuotas mensuales, pero también alarga el tiempo necesario para liquidar la deuda.

    El periodo de carencia es útil en situaciones de dificultades económicas o falta temporal de liquidez, como puede ocurrir en situaciones de pérdida de empleo, gastos inesperados, o cuando se afronta una situación económica complicada.

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    ¿Cómo funciona el periodo de carencia en una hipoteca?

    El periodo de carencia en una hipoteca es un plazo en el que el titular del préstamo puede dejar de pagar la parte del capital, o incluso ambas partes (capital e intereses) en algunos casos, de su cuota mensual. Durante este tiempo, el banco permite reducir o suspender los pagos, lo que puede proporcionar un alivio temporal en situaciones de dificultades económicas.

    Tipos de carencia:

    1. Carencia parcial: Durante este periodo, solo pagas los intereses de la hipoteca, pero no amortizas el capital. Esto significa que tu cuota mensual será menor durante la carencia, pero la deuda principal no disminuye. Al final del periodo de carencia, las cuotas volverán a su monto original o incluso pueden aumentar, ya que tendrás que compensar el tiempo que no estuviste amortizando capital.

    2. Carencia total: En este caso, no pagas ni capital ni intereses durante el periodo de carencia. Esta opción es más difícil de obtener y suele estar reservada para situaciones de extrema necesidad, como dificultades financieras graves. Aunque ofrece una suspensión completa de los pagos, el coste total de la hipoteca aumentará debido a los intereses acumulados durante ese tiempo.

    Impacto en la hipoteca a largo plazo:

    • Mayor coste final: Durante el periodo de carencia, los intereses continúan acumulándose sobre el capital pendiente. Esto significa que, aunque dejas de pagar temporalmente, a largo plazo estarás pagando más dinero en intereses. El capital que no se amortiza sigue generando intereses, lo que incrementa el coste total de la hipoteca.

    • Cuotas más altas al terminar el periodo: Una vez finaliza el periodo de carencia, las cuotas pueden ser más altas que antes, ya que el capital pendiente sigue siendo el mismo o, en algunos casos, más grande si se ha acumulado más interés.

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    Ventajas y desventajas de la carencia hipotecaria

    Optar por un periodo de carencia en una hipoteca puede ser una solución útil en momentos de dificultad económica, pero también tiene desventajas que es importante considerar. Aquí te mostramos los pros y contras para que evalúes si es la opción adecuada para ti.

    Ventajas de la carencia hipotecaria

    1. Alivio financiero temporal: La principal ventaja es que te permite reducir o suspender temporalmente los pagos de tu hipoteca, lo que puede ser una gran ayuda si enfrentas una situación de falta de liquidez o gastos imprevistos. Al reducir la cuota mensual, puedes destinar ese dinero a otras necesidades urgentes, como cubrir deudas o gastos del día a día.

    2. Flexibilidad: Las hipotecas con periodo de carencia ofrecen cierta flexibilidad en momentos de dificultades económicas, ya que te permiten renegociar los términos temporales del préstamo.

    3. Evitar la morosidad: Si tienes problemas para cumplir con las cuotas de la hipoteca, un periodo de carencia puede evitar que entres en morosidad, lo cual es clave para mantener tu historial crediticio en buen estado y evitar problemas con el banco.

    Desventajas de la carencia hipotecaria

    1. Aumento del coste total de la hipoteca: Durante el periodo de carencia, no se amortiza capital o se paga menos, lo que significa que el capital sigue generando intereses. A largo plazo, acabarás pagando más dinero en intereses y la deuda total será mayor.

    2. Cuotas más altas después de la carencia: Una vez finalizado el periodo de carencia, las cuotas mensuales pueden aumentar, ya que tendrás menos tiempo para amortizar el capital restante, y posiblemente también tendrás que pagar más intereses acumulados. Esto puede generar dificultades si no te has preparado financieramente para este aumento.

    3. Menor reducción de la deuda: En los periodos de carencia parcial, sigues pagando intereses, pero no reduces el capital pendiente, lo que implica que estarás prolongando la vida de la hipoteca y los pagos totales se extenderán en el tiempo.

    4. Costes adicionales: Algunas entidades bancarias podrían cobrar comisiones adicionales por conceder un periodo de carencia, lo que aumenta los costes del préstamo.

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    Requisitos para solicitar la carencia de una hipoteca

    Para solicitar un periodo de carencia en una hipoteca, debes cumplir con ciertos requisitos y demostrar al banco que tienes razones justificadas para solicitar esta suspensión temporal de pagos. Los requisitos pueden variar entre entidades bancarias, pero aquí te explicamos los más comunes:

    Situación de dificultad económica

    El motivo principal para solicitar una carencia es enfrentar una situación de dificultades económicas temporales que te impida afrontar las cuotas de tu hipoteca. Esto puede incluir:

    • Pérdida de empleo.

    • Reducción significativa de los ingresos familiares.

    • Gastos médicos inesperados.

    • Otros imprevistos que afecten tu capacidad de pago.

    Es importante que demuestres al banco tu situación con la documentación correspondiente (certificado de desempleo, reducción de ingresos, etc.).

    Ser titular de una hipoteca con carencia permitida

    Algunas hipotecas tienen una opción de carencia preestablecida en su contrato. Si tu hipoteca incluye esta cláusula, podrás solicitar el periodo de carencia en los términos especificados. Si no es así, tendrás que negociar con el banco.

    Tiempo mínimo de vida del préstamo

    En muchas hipotecas, se requiere haber pagado un mínimo de cuotas antes de poder solicitar una carencia. Este periodo suele ser de entre 12 y 24 meses desde la firma de la hipoteca. Es decir, no podrás solicitar carencia justo después de adquirir el préstamo.

    Revisión de solvencia económica

    El banco revisará tu solvencia económica y situación financiera actual. Para ello, te solicitarán una serie de documentos como:

    • Declaraciones de la renta.

    • Últimas nóminas o comprobantes de ingresos.

    • Informe de la Seguridad Social (si es aplicable).

    • Estado de cuentas bancarias y otros activos.

    La entidad bancaria necesita asegurarse de que, una vez terminado el periodo de carencia, podrás continuar cumpliendo con los pagos de la hipoteca.

    No estar en situación de morosidad

    Uno de los requisitos clave es que no puedes estar en situación de impagomorosidad en tu hipoteca. Si ya has dejado de pagar las cuotas, es probable que el banco no apruebe tu solicitud de carencia, ya que percibirán un mayor riesgo de que no puedas continuar con el préstamo.

    Duración limitada del periodo de carencia

    El periodo de carencia debe estar limitado a un plazo específico, generalmente entre 6 meses5 años, dependiendo de lo que acuerdes con el banco. No se puede prolongar indefinidamente, ya que su objetivo es dar un respiro financiero temporal.

    Documentación que podrías necesitar:

    • Documento de identidad (DNI o NIE).

    • Certificado de ingresos o últimas nóminas.

    • Informe de vida laboral.

    • Declaraciones de impuestos (IRPF).

    • Detalle de la hipoteca actual y situación del préstamo.

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    ¿Cuánto tiempo puede durar el periodo de carencia?

    El periodo de carencia en una hipoteca puede variar en función del acuerdo establecido con la entidad bancaria y las condiciones específicas del préstamo. Por lo general, el plazo de carencia suele durar entre 6 meses y 5 años, dependiendo de lo que el banco y el cliente negocien.

    Carencia corta (6 meses - 1 año):

    Es común cuando el cliente tiene una dificultad temporal que necesita resolver en el corto plazo. Este tipo de carencia se utiliza para situaciones puntuales, como la pérdida temporal de empleo o gastos imprevistos que afectan el presupuesto familiar.

    Carencia media (1 - 3 años):

    Es más habitual cuando se prevé una recuperación más lenta de la situación financiera del cliente. Esta opción puede ser útil si el cliente necesita un alivio más prolongado pero espera estabilizarse en los próximos años.

    Carencia larga (hasta 5 años):

    La carencia de largo plazo suele ofrecerse en situaciones más complejas o para hipotecas específicas, como la hipoteca autopromotor, donde los clientes necesitan tiempo para finalizar la construcción de la vivienda. Sin embargo, este tipo de carencia puede implicar un coste elevado a largo plazo, ya que se acumulan más intereses sin reducir el capital.

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    Costes asociados a la carencia hipotecaria

    Solicitar un periodo de carencia en tu hipoteca puede proporcionarte un alivio financiero temporal, pero conlleva algunos costes que debes considerar. Estos gastos varían según el banco y las condiciones del préstamo, y a menudo están vinculados a comisionesacumulación de intereses, y el posible aumento del plazo de amortización.

    Tipo de Coste

    Descripción

    Coste Aproximado

    Aumento del coste total

    Los intereses siguen acumulándose durante el periodo de carencia, lo que incrementa el coste total.

    Puede incrementar significativamente según el tiempo de carencia y el capital pendiente.

    Comisión por modificación del contrato

    Modificación del contrato para incluir el periodo de carencia.

    Entre 0,1% y 1% del capital pendiente.

    Costes notariales y administrativos

    Formalización del nuevo contrato en notaría y gastos de registro.

    Aproximadamente entre 300€ y 600€.

    Extensión del plazo de amortización

    El plazo de la hipoteca puede alargarse, generando más intereses.

    Variable, según la duración del aplazamiento.

    Productos vinculados (seguros)

    Los seguros vinculados (hogar, vida) deben seguir pagándose.

    Depende de los seguros contratados.

    Penalizaciones por carencia

    Algunos bancos pueden aplicar penalizaciones si la carencia no estaba contemplada en el contrato.

    Depende del contrato, pero puede rondar entre el 0,5% y 1% del capital pendiente.

    ¿Existen alternativas a la carencia hipotecaria?

    Sí, existen varias alternativas a la carencia hipotecaria que pueden ayudarte a gestionar las dificultades económicas sin tener que recurrir a suspender o reducir las cuotas de tu hipoteca. Aquí te presentamos algunas opciones que podrían ajustarse mejor a tus necesidades financieras:

    1. Novación de la hipoteca

    La novación hipotecaria es un proceso que te permite renegociar las condiciones de tu préstamo con el mismo banco. Con este procedimiento, puedes modificar aspectos como el plazo de amortización, el tipo de interés o incluso el importe de las cuotas. La ventaja de la novación es que puedes ajustar los pagos a tu situación actual sin dejar de pagar tu hipoteca por completo. Sin embargo, también implica algunos costes notariales y comisiones.

    2. Subrogación de la hipoteca

    La subrogación hipotecaria consiste en trasladar tu hipoteca a otro banco que te ofrezca mejores condiciones. Esta opción puede ser útil si encuentras una entidad que te ofrezca un interés más bajo o mejores condiciones de pago. Aunque esto no reducirá temporalmente las cuotas como la carencia, puede permitirte pagar menos en el largo plazo al mejorar las condiciones de tu préstamo.

    3. Reunificación de deudas

    Si tienes varias deudas (como préstamos personales o tarjetas de crédito) además de la hipoteca, podrías considerar una reunificación de deudas. Esta opción permite agrupar todas tus deudas en un único préstamo, lo que reduce la cuota mensual, aunque alarga el plazo total del pago. Esta opción puede ayudar a aliviar la carga mensual, pero es importante tener en cuenta que alarga el periodo de devolución.

    En GoHipoteca, te ayudamos a evaluar todas estas alternativas para que encuentres la mejor solución a tu situación económica. Analizamos tus opciones y negociamos con las entidades bancarias para conseguir las mejores condiciones, ya sea con una novación, subrogación o cualquier otra opción que te permita gestionar mejor tu hipoteca.

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